jueves, 14 de noviembre de 2013

VEGA-INCLÁN, EL GRAN BENIGNO (capítulo I de: "El pan de hoy")

Retrato de Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer por Joaquín Sorolla
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COMENZAMOS UNA NUEVA SERIE DE ARTÍCULOS QUE INTITULAMOS "EL PAN DE HOY", EN LOS QUE DESEÓ RENDIR HOMENAJE A QUIENES NOS HAN LEGADO GRANDES TESOROS E IDEAS, EN OCASIONES PASANDO NECESIDADES. HOMBRES Y PUEBLOS (CULTURAS O GENTES), QUE CON SU TRABAJO, SU INTELIGENCIA Y SU ESFUERZO, LOGRARON DEJARNOS UNA MARAVILLOSA HERENCIA -PESE A LO QUE EN NUMEROSAS OCASIONES HAN QUEDADO EN EL OLVIDO-. TODO LO QUE ES, GRAN PARTE NUESTRO PAN DE HOY, NACIDAS DEL HAMBRE DE AYER.
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DE TAL MODO EMPEZAMOS NUESTROS NUEVOS CAPÍTULOS, DESEANDO DESTACAR PRIMERAMENTE LA FIGURA BENIGNO DE LA VEGA-INCLÁN. UNO DE LOS GRANDES MECENAS ESPAÑOLES, QUIEN SE ENCUENTRA ENTRE LOS QUE MÁS HICIERON POR EL PROGRESO CULTURAL E INDUSTRIAL DE NUESTRO PAÍS (EN UNOS AÑOS EN LOS QUE ESPAÑA ESTABA HUNDIDA).
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Sobre los párrafos anteriores: Retrato de Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer regalado por Joaquín Sorolla para "su Casa de El Greco", en los años en que el marqués de la Vega-Inclán donaba el edificio y varios cuadros a la ciudad de Toledo (con el fin de crear el Museo dedicado al pintor cretense) -agradecemos a la Casa del Greco nos permita divulgar la imagen del retrato de Sorolla que preside actualmente la entrada a sus salas-.
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SOBRE ESTAS LINEAS: Fotografía tomada en 1915 en el Monte Igueldo, donde vemos en su centro a los dos abuelos de mi madre: Nicolás Santafé Arellano -a la derecha- y Manuel Cobo Canalejas -en el centro-. Junto a ellos, los dos hijos menores del primero: María y Martín Santafé, ambos con unos quince años. Encabezamos con esta imagen el presente artículo, porque la historia que hoy narro en gran parte me fué tansmitida por uno de los que vemos en ella. Era aquel mi "tío" Martín, el hermano menor de mi abuelo Angel Santafé y uno de los pocos que pudimos conocer de su generación. Él y su hermana María (en la foto, a la izquierda), lograron superar las guerras y vicisicitudes, llegando a vivir hasta la década de los años ochenta y trásmitiendo sus vivencias de niños.
.Después del 36, al haber quedado huérfanos mi madre y sus hermanos, Martín ejerció la tutoría de aquellos; convirtiéndose como pudo en su "padre de repuesto". Así, cual un "abuelo de complemento", venía muchos domingos a casa a almorzar y aunque siempre traía los mismos regalos, también es verdad que mantenía en cada ocasión diferentes conversaciones. Sus obsequios en las comidas familiares dominicales consistían en colonia y caramelos -para mis padres-, y mil pesetas para cada uno de nosotros (aquello era un tesoro; tanto que esperábamos todos que nos soltara el billete verde para salir con los amigos de juerga cada tarde). 
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En esos almuerzos de los festivos, siempre le hablaban y preguntaban por múltiples cosas; intentando sonsacar o saber cómo fueron sus amigos y su pasado, ya que había sido un solterón y un jubilado nato. Pero se necesitaba un gran arte para tirarle de la lengua, pues era hombre reservado el tío Martín; aunque si se le servía un buen Ribera de Duero, comenzaba a narrar historias y peripecias de juventud. Un día nos contó que uno de sus mejores amigos se fué en el año 1920 a estudiar a Salamanca la carrera de físico (o de químico) y en 1926 tuvo que escribir a su padre advirtiendo que no podía licenciarse porque en esa ciudad no había facultad de químicas... . -eso sí que eran "Ninis"-. En otras ocasiones nos hablaba de gente interesantísima que había conocido de niño; como La emperatriz Eugenia o Benigno de la Vega-Inclán, el hombre al que hoy dedicamos esta entrada.
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Así, asistíamos a las comidas escuchando su vocecita de hilo, intentando entender bien lo que susurraba, pues el tío Martín siempre utilizaba palabras que nadie conocía, apostillando esas frases con unas mismas muletillas. Tanto, que de cada vez que venía "pronunciaba" varios términos que se nos hacían ininteligibles, por lo que entraba en discusión con mi padre y siempre terminaban ambos consultando "el Julio Casares" -para conocer la verdadera acepción de los términos-. Pues al ser cervantista, gustaba utilizar expresiones del siglo XVII; siendo incapaz de no llamar a cada cosa por su nombre y a cada nombre por su "cosa".
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Resultábale especialmente incómodo que le llenaran repetidamente la copa de agua, sobre todo si le dejaban vacía la del vino. Tras lo que paraba siempre de hablar, y sécandose la boca con la servilleta, replicaba en un tono de protesta alegre: "El agua para los bueyes, que tienen el cuero duro"-. Cuando decía aquello, ya sabíamos que le faltaba vinito... . Tanta era su refinada afición por aquel líquido de Noé, que había logrado superar una de las más graves enfermedades gracias a estos "caldos castellanos". Pues bien recuerdo aquellos días de los años setenta, en los que tristemente le diagnosticaron un grave cáncer, prohibiéndole el vino y diversos alimentos, cuando el pobre se nos moría. Tan mal estaba, que decidieron los sobrinos darle cuanto quisiera, pues más valía que fuera feliz poco tiempo, a amargarle esos años que le quedaban. Siendo así y como le vieron tan grave, comenzaron a comprarle Vega Sicilia; permitiéndole que cada domingo se soplara una botellita él solo....
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Pero... ¿Cómo sería su paladar de fino y su corazón de noble?... Que tras aquel nuevo "tratamiento" con Ribera del Duero, el tío Martín comenzó a mejorar; digo mejorar... comenzó a revivir... . Tanto que al poco ya decía a todos que ya le habían regresado las ganas de no morirse. Y así fue, pues logró llegar casi hasta los noventa años, superando aquella terrible enfermedad, de la que según él confesaba había salido gracias a sus chupitines. Todos nos reíamos, pero años despúes, los estudios demostraron que tenía sus motivos; pues uno de los grandes anticacerígenos se halla en la piel de la uva exprimida. Siendo así, pudimos ver que más saben siempre los ancianos que los jóvenes -por mucho que se estudie-; ya que nosotros nos hinchábamos por aquel entonces a refrescos y a otras bebidas que nos han desequilibrado el azúcar, la digestión, el metabolismo, y hasta el alma.
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EN LA IMAGEN, SOBRE ESTE PÁRRAFO: La boda de mis padres, celebrada en Julio de 1951 en Santa Bárbara de Madrid. Creí que en ella el padrino había sido nuestro tío Martín (que fue el tutor de mi madre), pero al ver de nuevo esta foto me he dado cuenta que actuó como madrina la bisabuela Carolina Rodríguez, quien todavía vivía. Pese a ello, en la imagen se ve perfectamente a Martín Santafé entre los testigos -el "calvito" en primer término y a la izquierda-; tras él, los hermanos de mi madre (Ángel y Manuel). Sobre la bisabuela Carolina desearía incluir algunas lineas, pues parece que la admiración de la familia hacia Beningo de la Vega-Inclán también procedía de ella, ya que en su juventud fue una magnífica pintora:
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Estudió en la Academia de San Fernando hasta que se casó a los veintiún años, época en la que tuvo que dejar el arte habida cuenta que no se podía ser mujer de un banquero y a la vez pintar. Ella inculcó el amor por esta disciplina a mi madre, quien a su vez educó a mi hemano en el amor hacia los cuadros, tanto que antes de los treinta años ya inaguró la primera Escuela de Anticuarios de España (creada por él y con título de grado hacia 1983). Toda esta afición procedía del padre de la mencionada Carolina (la madre de mi abuelo) quien a su vez era hija de un militar de caballería al que llamaban "El general de los pincieles": Angel Rodríguez Tejedor. El tatarabuelo del que recibo mi nombre de pila, se hizo alabardero al final de sus días, pero antes fue General de división y Gobernador de Tarifa, dedicando gran parte de su vida a pintar la Guerra de África. Sus innumerables acuarelas recogen las batallas que le encargaron plasmar (de las que considero debiera el Museo del Ejército ocuparse de tener copias -o la imagen scaneada-). En sus decenas de cuadernos con múltiples láminas, se observan escenas históricas con las contiendas que le pidieron retartara aún cuando no existía la fotografía; habiendo sido fidedignamente pintadas tras tomar apuntes en el campo de batalla.
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SOBRE ESTAS LINEAS: El marqués de la Vega-Inclán (en primer término a la izquierda), junto a otros amigos en casa de mi bisabuelo. Recibí las primeras noticias de don Benigno a través de lo que el tío Martín comentaba algunos domingos. Contándonos como don Benigno Vega-Inclán fue uno de los hombres más prolíficos en el mundo de la gestión del arte, y quizás el más completo en el terreno de la comprensión de la cultura como industria. Tanto como un gran experto en pintura, escultura y arquitectura; siendo a su vez a una de las personas más altruistas que tuvo nuestro pais en ese tiempo. Coleccionista y aficionado a todas las artes, llegó a comprar varios inmuebles de importancia histórica para legarlos al Estado como museos (junto a numerosísmas obras que él mismo había adquirido y descubierto). Trás ser nombrado por Canalejas "primer comisario para el turismo" en España, fue el verdadero creador de esta industria, basándola en la cultura; impulsando y generando proyectos como los Paradores o las Casas de América (mejorando la hostelería nacional, las rutas y los museos; con el fin de que llegaran y disfrutaran de nuestras tierras los primeros turistas).
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Como ya dije, sobre él nos hablaba el tío Martín, pues había tenido la suerte de conocerle desde jóven; narrando de Vega-Inclán algunas historias y hechos que luego no he podido leer en las diferentes biografías de don Benigno que consulté. Por ello, aprovecharé para incluir esas anécdotas y numerosos datos en este artículo (por si fueran muy ciertos e incluso importantes). Ya que nos decía le unía una gran amistad con la familia, debido a que su padre -Nicolás Santafé- y el banco que mi bisabuelo presidía -el Hipotecario-; habían "apadrinado" don Benigno cuando se retiró del ejército y quiso obtener el "titulo" de agente de cambio y bolsa en Madrid (trabajo al que por entonces no se accedía por oposición, sino con un trámite de autorización bancaria que otorgaba la "patente de bolsista").
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De aquel marqués de la Vega-Inclán hoy hablaremos, comenzando con una fotografía en la que aparece como protagonista y que fue tomada en 1920, en la casa del abuelo de mi madre, en su jardín común al de Villa Miranda. En ella podemos ver a Vega-Inclán en primer término y a nuestra izquierda. A la derecha y sentada (bajo él) está Angela Mesía de Lastra, mientras el marido de esta (Jose de Lastra) se halla junto a Benigno de la Vega-Inclán -depié y a su lado-. A la derecha de este, el Sr. Atainville (quien viajaba junto a su mujer, con la Empertriz Eugenia). A su lado, de negro y con un perrito, Isabel Mesía; y tras ella, el Sr. Fernández Espila. Al lado de este y con otro perrito, vestida de blanco: María Mesia. A su izquierda y tras la silla de ruedas, Nicolás Santafé. Detrás, apenas viéndose, el Sr. Bacciochi; y finalmete a la derecha del todo, Madame Atainville (acompañante y amiga de la emperatriz de Francia). En la siguiente fila y junto a Benigno Vega-Inclán ya vimos que estaba Ángela Mesía; a su lado, también sentada, está su madre, la duquesa viuda de Tamames. Junto a ellas y en silla de ruedas, su tía la Emperatriz Eugenia de Montijo (en su última foto). Finalmente, sentados en el suelo y de izquierda a derecha: El duque de Peñaranda, el duque de Tamames y el Conde de Mora (sobrinos de la Emperatriz).
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ARRIBA: Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer. Foto en "copia positiva" tomada en 1937 (número de Inv. 30748); imagen del Museo Romántico al que agradecemos nos permita divulgarla.
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Tras esta larga disertación y presentación, por fin pasaremos a ecribir sobre aquel gran altruista y hombre de cultura que fue el II marqués de la Vega-Inclán. No queriendo nunca realizar un apunte histórico sobre él, ya que entre las numerosas biografías y estudios acerca su vida, destacan los ultimamente publicados por: Jose Ma. de Campos Setién y Maria Luisa Menendéz Robles; Mercedes Cabanillas García e Isabel Ortega Fernández, o el de Luis Palacios Bañuelos. Partiendo la gran mayoría de estos desde la la biografía escrita por Vicente Traver y Tomás; quien fue el arquitecto y gran amigo de don Benigno y que actuó como director de la Exposición Iberoamericana y de la Comisaria Regia del Turismo - Biografías y bibliografías que recogemos en la cita a pie de página (1) -.
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Los libros antes referidos tienen un carácter bien distinto, pues la primera biografía que hemos citado (la escrita por el general de Campos Setién), nos habla detalladamente de la vida militar de don Benigno y del carácter que le imprimió ser coronel de caballería, nacido en Valladolid (definiéndo así al personaje que pertenecía a una ilustre familia de militares vallisoletanos, de vida austera -pero divertida- y totalmente fieles a la corona). De manera muy distinta, Maria Luisa Menéndez Robles, se centra en el aspecto del personaje como gestor y primer creador de la industria turística en nuestro país, analizando su personalidad como intelectual y político, mecenas y amigo de los artistas. Algo similar a como lo describe Luis Palacios, quien desarrolla en un capítulo la vida e importancia de el "militar y artista" observando sus aspectos de empresario y coordinador de cultura en España. Por su parte, Isabel Ortega y Mercedes Cabanillas, tratan más del carácter altruista y artísitico de aquel marqués, quizás por ser ambas directivas del Museo Romántico (institución que también fundó Vega-Inclán y a la que donó numerosos bienes).
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Por cuanto decimos, no nos hace falta hacer un guión biografico que ya existe, sino lo que hoy nos interesaría es encontrar entre los recuerdos que me vienen a la memoria, algunos que puedan añadirse a esos aspectos puramente históricos. Siendo así, comenzaré por narrar que cuando se preguntaba al tío Martín cómo habían entablado una relación tan estrecha con Vega-Inclán, siempre afirmaba que a finales del siglo XIX y cuando el marqués había pedido la excedencia en el cuerpo de caballería, quiso ingresar en la Bolsa de Madrid. Todo lo que hizo junto a su padre (mi bisabuelo), quien también era bolsista y que le apoyó para que lograra la plaza. Pese a ello, don Benigno, prácticamente ni actuó ni trabajó como agente de cambio y bolsa; lo que expresa quizás un desinterés por aquella colocación lograda hacia 1893 (ya que sabido es, que no le sobraba por entonces el dinero). -acerca de lo que narro recojo un texto en la cita (2) en el que se mencionan hechos que se relacionan con lo que recuerdo-.
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Así que ante esta contestación del tío Martín siempre nos quedaba una duda acerca de ello, pues precisamente Vega-Inclán era simpatizante del partido de Canalejas ya desde fines del siglo XIX. Siendo así y sabiendo que el otro abuelo de mi madre -Manuel Cobo Canalejas, al que podemos ver en la foto primera- era el primo y el único socio de bufete de don José; resultaba más fácil creer que pudieran haber "entrado en contacto" por esta vía" (y no por lo de la Bolsa). Ello, porque además aquellos años en los que don Benigno presentó su excedencia en caballería, se correspondían con los mismos en los que se codea con los krausistas y liberales cercanos a Sagasta. Todo lo que le hizo a don Benigno compartir sus ideales con la Institución Libre de Enseñanza y con el Regeneracionismo (que originó un segundo Siglo de Oro: "El 98"). Siendo así, no era extraño que militara en las filas de Canalejas y que este le nombrase Comisario de Turismo; todo lo que sucedía al tiempo en que Manuel Cobo se presentaba a las elecciones de la alcaldía de Madrid, primero en las listas del Marqués de Hoyos y luego con Romanones -intentando ser algo más que concejal y "primo" del Presidente del Consejo...- .
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Portada de La Gaceta de Madrid en el primer aniversario de la muerte de Canalejas (12-XI-1913): Se cumplen ahora justamente los cien años de esta imagen, en la que el conde de Romanones, García Prieto y otros dignatarios del partido que regentaba Canalejas, le rendían homenaje en el Panteón de Hombres Ilustres. En la foto, a nuestra izquierda y al fondo, parece que vemos al Marqués de la Vega-Inclán quitándose la chistera (al que he marcado con una flecha amarilla). En primer término, se encuentra el hijo de José Canalejas (al que llamaban Pepito y que contaba unos doce años por entonces) y junto a él, creo que se encuentra mi bisabuelo -su tío, Manuel Cobo, que era el albacea y tutor testamentario de Canalejas- (los he marcado con una flecha roja sobre la imagen).
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ABAJO: Nombramiento como Comisario Regio de Turismo, a Benigndo de la Vega-Inclán. Decreto que apareció publicado en GACETA MADRID el 20 Junio de 1911 (tal como recoge Mercedes Cabanillas García en su trabajo sobre el creador del Museo romántico; del cual hemos tomado esta referencia -agradeciendo nos permita divulgar la imagen readaptada-).
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Siendo así, más bien parecía que la amistad y la unión pudiera proceder desde la filiación de Vega-Inclán a las ideas Regeneracionistas y a su vinculación con José Canalejas, ya que ambos se manifestaban un gran respeto y admiración (el uno por el otro). Hay quienes creen que no era tan cercana la relación ideológica que mantenían (quizás por ser don Benigno militar y el íntimo amigo de Alfonso XIII), pero la militancia en esas filas liberales del marqués fue manifiesta; tanto que un año antes de ser nombrado "Comisario Regio", fue elegido diputado a Cortes con el partido de Canalejas. Por ello, acerca de su contacto con el krausismo y con las organizaciones nacidas de esta filosofía germano-hispana (creadora de La Institución Libre de Enseñanza) nadie tiene puede tener ya dudas. Lo que no solo se muestra en su unión con el progresismo liberal de Canalejas, sino aún más observando como algunas de sus más cercanas amistades eran adalides del Regeneracionismo. Tanto, que uno de sus dos mejores amigos fue Manuel Bartolomé de Cossio, seguidor de Giner de los Ríos -y sobre el cual podemos leer en la cita (3) lo que refieren algunos biógrafos de Vega-Inclán-.
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Cuanto relatamos y su ideología progresista liberal -sin lugar a dudas-, hizo que en Junio de 1911 fuera nombrado Comisario Regio para el turismo; cargo equiparable al de ministro permanente para la creación de la industria turística en España. Aunque aquel puesto no pudo desempeñarlo con la facilidad deseada, ni menos con los medios imprescindibles. Pues tan solo quinces meses después de tomar posesión de él -un 12 de noviembre de 1912-, murió asesinado el presidente del Consejo que había ideado y planteado aquella comisaría turística para don Benigno. Trás el magnicidio de Canalejas, las ideas y el trabajo de Vega-Inclán quedaron en gran parte falto de apoyos; tal como sucedió con muchos otros proyectos que había comenzado el genial hombre de Estado asesinado de un tiro por el anarquista Pardiñas. Pese a ello, y hasta que aquella terrible desgracia sucede, Vega-Inclán vive unos años felices en estos días en los que por fín se comenzaba a reconocer su trayectoria, sus conocimientos y su forma de ver la cultura. Obteniedo un prestigio de tal magnitud en el mundo de las artes, de las letras y de la política; que nadie podía negar fuera ya uno de los más grandes intelectuales y gestores en la España de aquellos años -sobre lo que escribo hemos tomado algunas palabras de sus diferentes biografías en la cita (4) -.  
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El párrafo anterior nos puede hacer llegar a comprender por qué él mismo deseó numerosas veces cesar como Comisario Regio, o que el cargo dejara de existir; ya que aquella "comisaría" le obligaba a pagar de su bolsillo gran parte de sus trabajos, tanto como a costear las labores y el personal que precisaba para conseguir algunos de los fines que se proponía. De ello que Mercedes Cabanillas diga textualmente: "esta circunstancia motivó que Vega-Inclán propusiera en varias ocasiones la desaparición de la misma. Si a esto añadimos el asesinato en noviembre de 1912 de su creador, José Canalejas, y el posterior recorte de su asignación en el presupuesto de 1915, entenderemos las dificultades que tendrá" Benigno desde entonces, para poder continuar realizando la tarea que le habían encomendado.
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SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: Arriba, Vega-Inclán en los días que inaguraba su museo de La Casa de El Greco en Toledo -hacia 1911-, junto a su amigo Cossio y su hermano (Jorge, que vivía en esa ciudad). En la imagen y en el centro, don Benigno; a su lado (a nuestra izquierda) su compañera sentimental María Belén López-Cepero; junto a ella el hermano del marqués. En el lado opuesto de la imagen, Cossio (probablemente junto a quien era su mujer). Manuel Bartolomé de Cossio fue uno de los mejores amigos de Vega-Inclán y era uno de los más importantes seguidores de Giner de los Rios. Todo ello demuestra que el krausismo y las ideas regeneracionistas (cercanas a las de La institución Libre de Enseñanza) eran en gran parte las fuentes en las que bebía el marqués para llevar a cabo sus proyectos.
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ABAJO: Portada de uno de los catálogos que editaba la Comisaría de Turismo con el fin de promocionar España, para ser en su mayoría distribuidas en el extranjero. Valiéndose de estas guias, donde se mostraban rutas e imágenes con monumentos españoles -casi deconocidos hasta entonces-, se comenzó a promocionar el turismo en nuestro país. Hoy, esa industria turística es una de las principales fuentes de riqueza, pero hace cien años apenas había quienes se atrevían a viajar por España; al ignorar sus tesoros artísticos, por el temor de perderse, a no encontrar donde alojarse o a no poder comer debidamente (incluso, de ser asaltados). Estos catálogos promocionaban y asesoraban sobre todo ello, permitendo así que por primera vez llegasen turistas a nuestras tierras. Por lo demás, don Benigno unió el modernismo y las ideas regeneracionistas a una inspiración romántica, que partía ya de la España que Eugenia de Montijo había hecho conocer en Francia y por toda Europa: Un país cargado de embrujo, relatado y admirado por los viajeros románticos; donde aún pervivía la esencia cultural más antigua del Continente. (Imagen tomada de los archivos del Museo Romántico, al que agradecemos nos permita divulgarla; publicada en "Vega Inclán como comisario regio" de Mercedes Cabanillas García)
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El problema que le plantean tras aquel nombramiento tan honorable como comisario regio, fue casi de honra; puesto que carecía de medios. Siendo así, hemos de considerar que Canalejas -junto a Alfonso XIII- realmente se encomiendan en los brazos de don Benigno, para ver si aquel hombre bien cultivado podía sacarnos del terrible atraso cultural y cívico que sufría España. Su intención era que Vega-Inclán defendiera y organizara de algún modo el Patrimonio Histórico de las ciudades y de los pueblos; rehabilitando los monumentos de la Península, impidiendo que se siguiera derribando edificios o destrozando emplazamientos culturales. Incluso debían planear nuevas carreteras y principalmente modificar la hostelería; con el fin de que hasta estos lugares patrimoniales llegara el turismo. Todo lo que fue logrando durante años, educando primero a arquitectos y restauradores, y posteriormente a los hospederos y cocineros. Trás ello lograron proyectar unas nuevas redes y vías por donde comunicar el turismo, creando hoteles del siglo XX y generando modernos restaurantes o casas de huéspedes (acabando con las ventas dieciochescas que aún poblaban gran parte de nuestro territorio).
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Todo ello se debió a la intuición de Vega-Inclán, quien supo hace más de cien años que el turismo podía ser una gran fuente de ingresos para España. Algo que visionó a finales del siglo XIX, cuando apenas algunos se atrevían a cruzar los Pirineos. No atreviéndose a visitar nuestras tierras nadie por desconocerse casi todo sobre nuestro pais (que había quedado en el olvido), o por temor a ser asaltados. Aunque parece que lo más difícil para lograr atraer a las gentes del extranjero residía en la carencia de trenes y carreteras; pero sobre todo, lo peor era el horror que producían las ventas y las posadas de entonces. En las que no había baños, el retrete estaba en un corral y donde la gente dormía hacinada sobre esteras en el suelo (valiéndose de una cuerda extendida en la pared, sobre la que apoyaban las cabezas, a modo de almohada).
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Siendo así, don Benigno (como heredero del romanticismo y como adalid del Regeneracionismo), se propuso iniciar un nuevo plan para fomentar el desarrollo nacional basado en sublimar lo que los viajeros románticos narraban sobre España. De tal manera, partiendo de los relatos de gentes como Washington Irwing, la condesa D´Aunoy o de Próspero Merimée, generó una imagen de nuestro país como un lugar misterioso y cargado de embrujo. Donde las tres culturas aún pervivían, conservando la esencia de mundos desconocidos, como el gitano, el hebreo y el árabe (incluso donde aún habitaba el carácter hispano-romano, el godo, el celtibérico y hasta el fenicio o el tartessio). Todo lo que expresaba como idea para patrocinar España, en las numerosas cartas que cruzó con Alfonso XIII y con Canalejas (donde escribe al rey que para atraer el turismo y fomentar nuestra cultura: "Los Españoles deben lograr descubrir Tartessos").
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SOBRE ESTAS LINEAS: Arriba, sello del Castillo de Belmonte, que heredó en el siglo XIX Eugenia de Montijo, quien comenzó su restauración. Trás vivir ella en Francia y conocer a fondo las obras de Violet-le-Duc -junto a las restauraciones de Patrimonio realizadas por el Estado Francés-, intentó importar estas ideas, para que los nobles rehabilitaran sus antiguos castillos en España. Aunque tuvo poco éxito y el proyecto que encargó al arquitecto Sureda la emperatriz, parece que solo pudo finalizarlo su sobrino, el conde de Peñaranda (padre del que veíamos sentado junto a la Emperatriz, en la foto cuarta del artículo). Como leeremos en los siguientes párrafos, gran parte de la inspiración y formación de Vega-Inclán, procedía de su contacto con Eugenia de Montijo. De aquella que fue a reinar a París muy joven y "puso de moda España", logrando que las óperas y obras de teatro hablaran de nuestra tierra. Todo ello generaría en el segundo tercio del siglo XIX una imagen romántica de la Península, cargada de embrujo y misterio, unida a la Cármen de Merimée o a los relatos de viajeros decimonónicos, que naraban fabulosas historias sobre nuestro país.
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En esta fantasía literaria y musical, nacida de una evidencia cultural, se inspira en gran parte Vega-Inclán. Para promocionar así una España romántica, mistérica y entográfica; donde aún por entonces pervivían restos de las más antiguas civilizaciones. En la imagen vemos el castillo de Belmonte, donde Eugenia de Montijo quiso realizar una restauración semejante a las que hacía Violet-le-Duc en Francia. Todo el sueño del romanticismo, y que hoy se considera "pastiche"; pero gracias a lo que se salvaron miles de edificios importantísimos, al ser rehabilitados y restaurados (aunque se sometiera su arquitectura a fantasías decimonónonicas).
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ABAJO: Otro de los muchos retratoque Joaquín Sorolla realizó de su amigo y admirado Vega-Inclán (propiedad del Museo Romántico, al que agradecemos nos permita divulgar la imagen). 
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Como decíamos, en mi opinión una de las claves de Vega-Inclán residió en su contacto con Eugenia de Montijo -un hecho que apenas he leido en sus biografías-. Pues según me contaron (al menos era lo que decia el tío Martín), en sus numerosos viajes estableció amistad con la emperatriz que por entonces estaba exiliada en Inglaterra, desde 1873 (especialmente protegida y unida a la coronas británica y española -a través de Ma.Victoria Eugenia-). Por ser muy amigo el marqués de la Vega del rey Alfonso, suponía el tío Martín que le proporcionaron los medios para que entablara contacto con ella en Londres. Momento en que don Benigno se iría a "estudiar" a Francia y a Inglaterra "disciplinas" que actualmente se denominan "museología" y protección, o restauración del Patrimonio. Ya que -al parecer- completó su formación viviendo entre las colecciones y los curadores que habían creado el "Victoria-Alberto" en Londres, tanto como con los expertos de museos y patrimonio de Fancia. Aprovechando los medios que le facilitó Eugenia de Montijo para formarse en aquel país, conociendo plenamente el trabajo del departamento de Bellas Artes Galo, pudiendo tras ello emprender el camino hacia una restauración y promoción cultural y turística similar en España.
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Lo que en el párrafo anterior narro explica mucho acerca de la trayectoria que él sigue desde que pide la excedencia en el ejécito y se hace bolsista (hacia 1893). Dejando muy pronto de trabajar en la Bolsa, pasando a estudiar el medio por el cual promocionar las artes, atraer el turismo hacia nuestra nación y rehabilitar las ciudades, los pueblos y sus monumentos. Todo ello, a su vez va impregnado del carácter decimonónico y romántico de Eugenia de Montijo; quien seguramente tuvo mucho que ver con en aquel proyecto de divulgación de España en el exterior, que llevó a cabo Vega-Inclán. Sobre todo porque el marqués bebió en las fuentes de inspiración que la emperatriz impulsó en Europa al hacer famosa su patria como "la tierra del misterio y el embrujo". Ya que la reina de los galos desde mediados del siglo XIX había puesto de moda nuestro país, gracias a las numerosísimas novelas, libros de viajeros y hasta óperas que publicitaron (la gran mayoría bajo el patrocinio o ayuda directa de ella). Tanto fue así que uno de los más íntimo amigos de la emperatriz fue Próspero Merimée, al que años antes de la boda de Eugenia, habían encargado los Montijo la decoración del jardín de su casa en Carabanchel.
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Sobre estos hechos ya hemos hablado en algunas de nuestras entradas anteriores, donde relataba cómo Don Próspero se había trasladado desde Francia para crear un jardín romántico en Villa Miranda, decorado fundamentalmente con los restos del derribo de la Casa de los Salvajes. El primer palacio de los Zapata en Madrid (antepasados directos de la casa de Montijo), que se levantó a comienzos del siglo XV en la Plaza del Conde de Barajas. Trás esos dias en los que el escritor costumbrista vivió en Carabanchel, la amistad de Merimée con la familia de Eugenia fue constante y cuando la emperatriz llegó a Francia, aquel sería uno de los más cercanos a reina de los franceses. Luego, le encargaría su gran obra Carmen, que hizo famosa a las cigarreras y a Sevilla -en cuya fábrica de tabaco vivía y trabajaba una legión de bellas mujeres; que practicaban la cuasi poliandria. Sin necesitar casarse (al no depender de los hombres) y teniendo hijos a solas y con aquellos que a los que deseaban (por su belleza o por su valor...). Todo un mito legendario de féminas trabajadoras, de las que se decía en verano laboraban desnudas (cual bellas amazonas) y que Merimée bien supo aprovechar para su novela-. 
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SOBRE ESTAS LÍNEAS Y BAJO ELLAS: Arriba, foto tomada hacia 1965 del exterior de Villa Miranda, en una zona muy cercana a la que veíamos en la imagen de 1920 (donde aparecía el marqués de Vega-Inclán, junto a la emperatriz, familiares y amigos). A mediados del siglo XX ya estaba muy destruido este jardin que había sido decorado por Próspero Merimée, con los restos de la casa del siglo XVI de los Zapata -su palacio renacimiento de la Plaza del Conde de Barajas-. Como decimos, Vega-Inclán inspira gran parte de su campaña de promoción de España en las obras y el estilo que Eugenia de Montijo había divulgado por Europa desde mediados del siglo XIX. Una emperatriz que encarga obras como la Carmen de Merimée, convirtiendo en óperas y representaciones de gran repercusión aquellas novelas costumbristas que trataban sobre su tierra, y logrando crear una "moda española" romántica en Francia.
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ABAJO: Imagen en albúmina argentada de Juan Rodríguez, en la que vemos a María Belén López-Cepero y Aguado, el 11 de enero de 1894 (foto propiedad del Museo Romántico al que agradecemos nos permita divulgarla). Esta sevillana, de aspecto y formas semejantes a la Carmen de Merimée, fue la compañera sentimental de Vega-Inclán, con la que nunca contrajo matrimonio. Murió en un tristísimo accidente en Sacedón en 1931, precisamente al poco de inagurar el marqués uno de sus últimos negocios turísticos, en un balneario junto a esta población (un hotel "maldito y extraño" llamado La Isabela, del cual hablaremos en otro momento).
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Tanta confianza tenía don Próspero con la reina de los franceses, que en la documentación epistolar entre ambos, se conservan algunos documentos en los que el escritor le narra detalladamente sus peripecias con "las hermanitas de pecar". Contando a la emperatriz -por ejemplo-, que antes de entrar en España debía parar en Irún, donde en una casa de "amiguitas de los ricos" le ponían "a punto" para acometer su faena en nuestras tierras. De tal modo le encandilaban las ibéricas al creador de "Carmen", que en Carabanchel y mientras habitaba en Villa Miranda, parece ser que no pudo soportar más la belleza de una chiquita española, quedando prendado de la que era su palillera. Aquella mocita que trabajaba en plena calle (hoy General Ricardos) y que vivía de hacer mondadientes, parece que entusiasmó al francés de tal manera; que el gabacho no podía resistir sin tenerla a su lado en todo momento. Algo que le hacía saber a la propia emperatriz, narrándole por carta que se había enamorado de la jovencita que fabricaba palillos de dientes en las cercanías de la quinta de los Montijo Villa Miranda (apostillando que pese a no ser muy romántico el trabajo ese de los mondadientes, sí lo era la relación que mantenían y su amor por ella...).
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Todo cuanto he ido relatando en los párrafos anteriores y que fuí escuchando desde niño en casa; lo he incluido, porque creo que es de alguna importancia. No solo para comprender la relación entre Vega-Inclán y Eugenia de Montijo; sinó principalmente para entender de qué modo la emperatriz pudo marcar la figura del mecenas y político del que hablamos. Dado que don Benigno tenía también ciertas debilidades mujeriles y debía ser bastante "acachondado" en todos los sentidos (algo que quizás fue el posible origen de su gran amistad con Alfonso XIII...). Pues por cuanto contaban y he oido, aquel marqués que tenía aspecto de actor y vestía como un Lord inglés; que era simpatiquísimo, hablaba varios idiomas, lucía impecables uniformes, gozaba de una cultura enciclopédica, pintaba divertidos cuadros y tenía un larguísimo etcétera de dones.... No debía ser solo famoso por "cómo montaba" a los caballos, pues ni siquiera se pudo comprometer en matrimonio con la santa que tuvo siempre a su lado (su fiel pareja María Belén López-Cepero; una sevillana que convivió con él casi cuarenta años, hasta que muere en el triste accidente en Sacedón). Por todo cuanto digo, el carácter y la personalidad de don Benigno muy posiblemente divirtiera mucho a la emperatriz; quien muy lejos de ser puritana y aburrida, se rodeaba desde su juventud de gentes divertidas, liberales y muy cultas (como lo fué su amigo Merimée).
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SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: Arriba, de nuevo una foto del archivo del Museo Romántico en la que vemos el patio de las hospederías de Sevilla, también en el año 1920. Tras su inaguración por la comisaría de Vega-Inclán, quien promociona este tipo de hoteles típicos y de alta calidad para recibir a estudiantes, profesores y turistas que vinieran a visitar nuestra ciudad (en este caso con motivo de la conferecia Iberoamericana). Poco después y cuando Primo de Rivera le hace dimitir de su cargo, emplea el mismo esfuerzo para crear la Red de Paradores, que fue constituida en 1928, iniciándose con el de Gredos (donde gustaba cazar Alfonso XIII). -la imagen está publicada por Mercedes Cabanillas García, archivera del Museo Romántico y a la que agradecemos nos permita divulgarla-.
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ABAJO: Imagen reciente del templo de Diana de Mérida. Con motivo de la Exposición Universal de Sevilla en 1929, la Red de Paradores inaguró el de Mérida, bajo el auspicio y patrocinio de Vega-Inclán. Su función era (además de rehabilitar un antiguo convento), fomentar que los viajeros que iban a visitar la Exposición de Sevilla -viajando desde Madrid y Castilla- parasen en esta ciudad pacense. Tras los estudios de José Mélida y la promoción de don Benigno, comenzaron las excavaciones y las visitas turísticas a aquella que fuera la capital de la Lusitania romana (y hoy lo es de Exremadura). Habiendo llegado a ser Mérida actualmente, uno de los centros turísticos más importantes de la Península.
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.Trás leer (o escribir) estas palabras que hoy hemos dedicado a Benigno de la Vega-Inclán y que han servido como introdución para comprender su figura; vemos que su vida fue un gran aventura basada en la cultura, en la imaginación y en el arte. Logrando durante unos años en los que nuestro país se sumía en ocasiones en el caos y hasta en las guerras; que la historia de España cambiara, dejándonos con su obra de ayer, "un pan para hoy". De ese modo fomentó el nacimiento del turismo organizado, junto a la promoción internacional de nuestra nación y de sus monumentos, publicando las primeras "guías de turismo"en su Comisaría Regia, de la que fue "expulsado" por Primo de Rivera.
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Tras cesar de aquel cargo, no se desalienta y a crea en 1928 la Red de Paradores Nacionales, inagurada con el de Gredos; invirtiendo en otros negocios su dinero y rehabilitando hoteles como el balneario de Sacedón. Por su parte, promovió y hasta donó museos, como la Casa del Greco en Toledo, o la Casa de Cervantes en Valladolid y el Museo Romántico de Madrid; generando otras instituciones, como la Sinagoga toledana del Tránsito, pasando por los Reales Patronatos de Casas Baratas, de Sevilla (de vivienda social). Por su parte en Andalucía se preocupó insistentemente en la recuperación de monumentos árabes (en Sevilla y Granada), salvando el Barrio de Santa Cruz de la demolición y consiguiendo su posterior restauración y conservación. En lo referente a la habilitación de medios para promover el turismo, creó las Hospederías sevillanas para la Exposición Iberoamericana, tanto como las hosterías de Toledo y las Casas de América (donde alojar a los estudiantes llegados del otro lado del Atlántico).
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A ello ha de sumársele infinidad de recuperaciones de obras de artes para los museos españoles; y hasta hechos como la compra de la puerta de Marchena por Alfonso XIII, justo antes de ser demolida. Logrando el traslado de esta y la posterior colocación de aquel "arco" en los Reales Alcázares; tanto como la rehablitación del Patio del Yeso de este alcázar hispalense. Todo ello le valió numerosos cargos y encomiendas, entre los que destacó ser: Comisario Regio para el Turismo, Patrono de El Prado, Académico de la Historia y de San Fernando, conservador de la Alhambra y del Generalife, restaurador del Alcázar de Segovia, alcaide de los reales Alcázares de Sevilla, protector del Barrio de Santa Cruz, vocal de la Junta Superior de Excavaciones y del Patronato del Tesoro Artístico Nacional, creador de los Paradores Nacionales. Sobre su vida y de su obra, seguiremos escribiendo en nuestros próximos capítulos de "El pan de hoy".
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SOBRE ESTAS LÍNEAS Y BAJO ELLAS: Arriba, atardecer en el parador de Zafra. Trás el de de Gredos, inagurado por Vega Inclán en 1928 y el posterior de Mérida, abierto en el año 29; la creación de hoteles de lujo que rehabilitaban castillos y palacios fue una constante. Recuerdo que mi padre (que era arquitecto) pertenecía al consejo de esta red y tenía como misión ser jurado para los edificios y obras que se proponían a proyecto como futuros Paradores. Todo ello, junto a las historias que me narraban de Beningo de la Vega-Inclán, me valieron el interés desde muy niño hacia los castillos, fortalezas y palacios (que había por miles en toda España). Soñando siempre cuando veía uno derruido, cómo podría reconstruirse y convertirse en un lugar de uso.
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Tanto fue así que el primer negocio que intenté crear en Japón y junto a mi mujer, fue ofrecer edificios catalogados como patrimoniales, para rehabilitarlos. Aunque el precio que los propietarios exigían, tanto como la lejanía con aquel país del Sol Naciente, hizo imposible que nadie se interesara por comprar castillos o palacetes -para convertirlos en hoteles o edificios emblemáticos de las grandes corporaciones-. Pese a ello, gracias a este primer negocio que se nos ocurrió (y que fue un fracaso), nos recorrimos media España, obteniendo información y fotos de casi todos los inmuebles de importancia. Obligándonos esa "empresa fallida" a estudiar su historia y logrando al menos, que tuviéramos una enorme documentación. Aunque de aquel "fracaso de juventud", lo mejor que nos quedó fue el gran recuerdo de haber viajado buscando y leyendo, siempre con la ilusión de descubrir, promocionar y rehabilitar esas maravilloas ruinas españolas. Un sueño que sí logró hacer cierto D. Beningo de la Vega-Inclán.    
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ABAJO: Vega-Inclán. Escayola de Mariano Benlliure (propiedad del Museo Romántico al que agradecemos nos permita divulgar la imagen).
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CITAS
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(1): Bibliografía mencionada: Parten casi todos sus biógrafos de la vida de don Benigno escrita por Vicente Traver y Tomás ("El marqués de la Vega-Inclán", editada por la Dirección General de Bellas Artes, Fundaciones Vega-Inclán, que publica un año antes de morir su autor-en 1965-). Traver fue el arquitecto y amigo de Benigno que actúa como director de la Exposición Iberoamericana y de la Comisaria Regia del Turismo participó en la construcción de las Casas Baratas del Real Patronato y demás proyectos sevillanos del marqués de la Vega Inclán. Siendo los trabajos más recientes, los que a continuación dictamos:
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LA AVENTURA DEL MARQUÉS DE LA VEGA-INCLÁN, teniente coronel de caballería, Comisario Regio de Turismo y Cultura. Por Jose Ma. de Campos Setién, ED. AMBITO 2007 ; es uno de los últios libros que han salido acerca del personaje // Destacan entre todos los estudios, los de Maria Luisa Menendéz Robles (directora del Museo Sorolla). Siendo sus dos últimos libros: "La huella del marqués de la Vega Inclán" en Sevilla, Archivo Hispalense, 85, Diputación Provincial de Sevilla, 2008, y "El marqués de la Vega Inclán y los orígenes del turismo en España", Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, 2007 // Por su parte, los conservadores del Museo Romántico han escrito también diferentes trabajos y realizado numerosas conferencias, entre los que destacan los de: Mercedes Cabanillas García ILA FIGURA DEL MARQUÉS DE LA VEGA-INCLÁN COMO COMISARIO REGIO // y la Publicación Museo Romántico MARZO 2011; Isabel Ortega Fernández: Conmemoración del 150 centenario de Benlliure y del Marqués de la Vega Inclán // finalmente destacar que Luis Palacios Bañuelos (madrid 2007) tiene un capítulo (XIII) dedicado a Marques de la Vega Inclán.
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(2): El referido texto describe así su ingreso en la Bolsa de Madrid: "pasó a la reserva en 1893, tras su regreso de Marruecos, desvinculándose así de la vida militar. Durante algún tiempo, se entrega a la publicación de artículos en su mayoría de carácter popular y temática costumbrista, mientras se preparaba para obtener el título de Agente de Cambio y Bolsa de Madrid, expedido en diciembre de 1895. En abril de 1897 pide licencia ilimitada y abandona también esta actividad, que no obstante le sería de gran utilidad para gestionar sus propios asuntos y alcanzar el mayor rendimiento posible de su menguante fortuna". (Isabel Ortega Fernández Conmemoración del 150 centenario de Benlliure y del Marqués de la Vega Inclán, Museo Romántico, Madrid 2013). 

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(3):Consecuentemente a lo que decimos, se entiende lo que escribe Isabel Ortega Fernández en "Conmemoración del 150 centenario de Benlliure y del Marqués de la Vega Inclán": "Manuel Bartolomé Cossío (1857-1935), gran amigo del Marqués y miembro como él de los patronatos de las Fundaciones Vega Inclán y del Museo del Prado, respectivamente . Siguiendo la estela de su maestro, don Francisco Giner de los Ríos, Cossío fue una figura crucial en el ámbito educativo de España en la transición del siglo XIX al XX, llevando a cabo una ingente labor de remodelación pedagógica a todos los niveles". Siendo Cossio, uno de los impulsores de La Institución Libre de Ensañanza y uno de los grandes seguidores de Joaquín Costa; no nos puede caber dudas sobre su ideología (de base krausista). Todo lo cual, unido a que era quizás el mejor amigo de Vega-Inclán (junto a Benalúa), explica cual era la ideología de aquel marqués y por qué estaba afiliado al partido de Canalejas (con el cual fue elegido diputado a Cortes en 1910).
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(4): El 19 de Junio de 1911 Canalejas, a través de su ministro Santiago Alba y del secretario de fomento, Gasset; crean un gabinete dedicado a la promoción del Turismo y la divulgación de la cultura española. "Así, a propuesta del primer ministro José Canalejas se le nombra comisario regio encargado de (...) fomento de turismo y la divulgación de la cultura artística popular" (pag. 27). Para lo que se ayudó de los arquitectos Eladio Laredo y Vicente Traver y Tomás (su primer biógrafo este último en 1965). (pag. 28) Tomado de: Jose Ma. de Campos Setién, ED. AMBITO 2007.
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"el reconocimiento que le llegó más hondo fue su designación de Comisario Regio al frente de la recién creada Comisaría Regia del Turismo y de la Cultura Artística, en virtud de un Real Decreto de 19 de junio de 1911. De este modo, el entonces presidente del Consejo de Ministros, José Canalejas (por cuyo partido liberal Vega Inclán había sido elegido diputado en la legislatura de 1910) -Isabel Ortega Fernández Op. cit (1)-
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